Coahuila

VALENTÍN VALDÉS ESPINOSA

Saltillo, 1981-2010
Secuestrado y asesinado con arma de fuego.
Ningún detenido.

Por: MAGDA GUARDIOLA

La fecha prevista para la boda de Valentín Valdés Espinosa acabó siendo la de su inhumación. El 9 de enero de 2010 iba a contraer matrimonio civil con Rosario Rocha, pero un día antes cinco disparos acabaron con su vida.

El periódico Zócalo de Saltillo, donde trabajaba Valentín, quiso obtener los videos de un operativo federal realizado el 29 de diciembre de 2009 en un motel del oriente de Saltillo, el Marbella. La Sedena informó que elementos del Ejército capturaron a cinco integrantes de la “organización ‘Cárdenas Guillén’” que estaban a las órdenes de Miguel Ángel Treviño Morales, el Cuarenta.

El seguimiento a esa noticia, con el material gráfico e informativo que pudiera obtenerse, fue encomendado a Valentín, quien se había convertido en una pieza importante del periódico, en el que trabajaba desde su fundación en 2008. Su perfil serio, responsable y minucioso le abrió la puerta al periodismo político y de investigación, después de cubrir durante años la fuente policiaca.

“Valentín era un reportero que sentía pasión por el periodismo”, dice un editor en jefe de Zócalo que pidió el anonimato. “Pasaba horas buscando información, me ayudaba a diario a sacar adelante las ediciones”.

Eran tiempos tensos para Coahuila; el estado vivía los primeros secuestros y asesinatos, y circulaban rumores sobre la llegada de organizaciones criminales. La noticia no podía quedarse en la información del operativo, había que darle seguimiento y atraer el mayor número de visitas al portal digital del diario para lograr la preferencia de los lectores.

Entre los detenidos en el motel, según la Sedena, estaba Floriberto Andaya Espinoza y/o José Luis García González, el Ricochet, encargado de auditar a las células de la organización en Aguascalientes, Zacatecas y San Luis Potosí; también fueron asegurados vehículos y armas. Extraoficialmente trascendió que se encontró una lista con los nombres de quienes recibían pagos del grupo delictivo, la cual incluía a funcionarios de distintos niveles de gobierno.

Valentín publicó sin firma la nota principal del 7 de enero de 2010 con el título “Capturan a sicarios en el Motel Marbella de Saltillo”, en la que informaba sobre la irrupción de un comando armado en el lugar para tratar de hacerse con los videos de seguridad de la captura de los delincuentes —los mismos que intentaba obtener Valentín— y que, tras ser perseguido, fue detenido por policías estatales y elementos del Ejército.

La noche de ese mismo día, Valentín tomó un taxi junto con dos compañeros reporteros del periódico, Armando Montalvo y César García. En el cruce del bulevar Venustiano Carranza y la calle Chiapas, en la colonia República, un grupo armado que viajaba en dos camionetas detuvo el automóvil.

Después de bajarlos del taxi, a César lo dejaron en la calle, mientras que a Valentín y a Armando los subieron a una camioneta y preguntaron: “¿Quién es el cabrón de Valentín Valdes?”. Armando lo señaló.

Reanudaron la marcha. Armando sufrió una paliza y lo liberaron al cabo de unas horas. A Valentín lo ataron con cinta canela y lo golpearon con tablas, luego lo trasladaron al Motel Marbella, sobre el bulevar Fundadores, y le dispararon poco antes de la 1 de la mañana.

Valentín llevaba más de una década en el periodismo, tras estudiar la carrera en la Universidad Autónoma de Coahuila. Trabajó en El Diario de Coahuila como practicante en 1998, luego se incorporó a Vanguardiaen 2001 y posteriormente a Palabra, de Grupo Reforma, donde permaneció seis años, siempre como reportero policiaco; la oportunidad de cambiar de sección se dio con su llegada a Zócalo en 2008.

Las notas de Valentín ocupaban las primeras planas, firmaba entrevistas exclusivas con líderes de partidos políticos, actores sociales y funcionarios públicos locales de primer nivel; casi siempre obtenía una entrevista para Zócalo, ya fuera del gobernador priista Humberto Moreira Valdés, o de su hermano Rubén, líder del PRI en Coahuila.

“Las notas de Valentín siempre contaban con un plus”, recuerda Sergio Hernández, uno de sus amigos más cercanos. La serenidad de Valentín lograba que sus entrevistados se sintieran cómodos y le precisaran datos o le compartieran primicias.

Un defecto de Valentín es que era demasiado confiado, dice su amigo. “A toda la gente la daba por buena”.

Su muerte fue un parteaguas en el quehacer cotidiano de la prensa coahuilense, que era novata en la cobertura de hechos relacionados con la delincuencia organizada debido a que, por décadas, el estado había sido considerado paso obligado del trasiego de drogas, pero no un asentamiento de narcotraficantes.

“Después de su muerte, los temas de inseguridad desaparecieron de las portadas, cambiamos la forma de manejar las noticias. Hubo muchas lágrimas en la redacción y momentos oscuros”, comenta el editor de Zócalo.

En la casa del periodista, su asesinato cobró una muerte más. “Aprendimos a vivir sin Valentín, a creer con más fuerza en su frase: ‘Mañana será otro día, mañana sale el sol’; aprendimos a vivir sin ellos”, dice su madre, María del Carmen Espinosa, ya que cinco meses después de la muerte del periodista, su padre, del mismo nombre, también falleció.

“Fue totalmente anímico; mi esposo tenía diabetes y Valentín era quien se encargaba de él porque le habían amputado un brazo y una pierna, además lo estaban dializando. La doctora me dijo: ‘Su esposo pudo haber aguantado más tiempo con vida, pero este golpe lo mató’“.

Han pasado ochos años desde el asesinato, y persisten las contradicciones entre las autoridades judiciales de Coahuila. A Carmen le aseguran que el caso ha sido cerrado, mientras que la Fiscalía General del Estado de Coahuila, en respuesta a una solicitud de información formulada en marzo de este año, afirma que sigue abierto; “en trámite”, según la terminología oficial.

En junio de 2011, El Universal informó sobre la detención, el 27 de febrero de ese año, de dos presuntos integrantes de los Zetas: Isidro Javier del Río Martínez, la Pulga, y Miguel Ángel Bustos Rodríguez o Ángel Solís Zamora, el Teniente o el T; las pruebas periciales determinaron que una de las armas que portaban fue usada para asesinar a Valentín. En la causa penal 18/2011, radicada en el Juzgado Tercero de Saltillo, se les acusa del homicidio y secuestro del periodista.

La opacidad en la investigación prevalece. Funcionarios que conocieron a Valentín aseguran que diez personas estuvieron involucradas en su asesinato: ocho habrían sido abatidos en enfrentamientos entre 2010 y 2013, uno está detenido y otro más prófugo.

Al cumplirse un año de su muerte, Zócalo rindió homenaje al periodista bautizando su sala de internet con el nombre de “Valentín Valdés Espinosa”.

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