Nuevo León

LUIS EMMANUEL RUIZ CARRILLO

Morelia, 1990-Monterrey, 2011
Secuestrado y asesinado con arma de fuego.
Cinco detenidos.

Por: DEYRA GUERRERO

Luis Emmanuel Ruiz Carrillo grababa un video en un balneario de Candela, en el desierto de Coahuila, cuando la reportera que lo acompañaba resbaló y arruinó su ropa. Para mantenerla a cuadro propuso continuar trabajando desde el agua, lo que dio lugar a uno de sus reportajes más celebrados.

El fotoperiodista de La Prensa de Monclova fue asesinado a los 21 años en Monterrey, adonde había viajado para trabajar en su tesis de licenciatura: un documental sobre cómo superó la adicción a las drogas el animador José Luis Cerda Meléndez, La Gata, conductor del programa El club en Televisa Monterrey.

La noche del 24 de marzo de 2011 fue secuestrado por hombres armados en el centro de la ciudad junto con el animador y su primo Juan Roberto Gómez Meléndez. Por la mañana hallaron sus cuerpos, los tres con el tiro de gracia: La Gata yacía cerca del Parque Fundidora, y Luis y Juan en el kilómetro 262 de la Carretera Nacional.

Estudiante de Comunicación en la Universidad Metropolitana de Monclova, Luis “era un chico de muy buenos sentimientos”, refiere su tía Lupe. Advierte que la familia prefiere guardar silencio para no revivir “una herida que todavía duele”.

Wicho, como lo llamaban, llegó a la ciudad con su mamá y dos hermanas desde Michoacán. Su padre había muerto en 2009.

Fue tres años camarógrafo en el Canal 4, de Núcleo Radio Televisión, y llevaba ocho meses trabajando en La Prensa cuando fue asesinado. Cubría todo tipo de temas, limitado en su salario por los pocos años de experiencia y los bajos sueldos del gremio.

En 2010 ganó el Premio Estatal de Periodismo en la categoría de estudiante. Le apasionaba lo que hacía, recuerda su amiga y compañera en el diario, Guadalupe Pérez. Siempre platicaba sus ideas de notas, fotos y videos; sentía atracción por los lugares abandonados o poco visitados.

“Lo recuerdo como alguien alegre, con muchos sueños”, cuenta la periodista. “Tenía buen ojo para los detalles, hacía lucir la información con la edición del video, le daba color”.

Quienes convivieron con Luis lo describen como un muchacho sano, enfocado en su carrera, su familia y su novia. A veces, por impulsivo, no tomaba las precauciones necesarias cuando trabajaba en horarios nocturnos o en zonas inseguras.

En mayo de 2012 fue detenida en Monterrey y en el municipio de Escobedo una banda de cinco secuestradores y homicidas liderada por Juan José Silva Pérez, El Máster, de 25 años, señalada como responsable de los homicidios de La Gata, Juan y Luis. Cuatro cómplices siguen prófugos. La investigación, según la Fiscalía General de Justicia del Estado de Nuevo León, continúa abierta.

Jorge Domene, vocero de Seguridad en el gobierno del priista Rodrigo Medina, aseguró que los inculpados pertenecían al Cártel del Golfo, y que el plagio y homicidio de La Gata se debió a que vendía drogas a un grupo contrario. Su primo y Luis habrían sido víctimas circunstanciales.

Tras la captura, las autoridades apostaron al olvido. No informaron si hubo sentencias o más aprehensiones.

El obispo de Saltillo, Raúl Vera, quien ofició el funeral del fotógrafo, lamenta que en México se le esté “cerrando el futuro” a los jóvenes: “A los periodistas se les está cortando el camino al desarrollo”.

En La Prensa, un retrato colgado en la redacción muestra a Luis con su imagen habitual, vestido con el chaleco de la empresa, cámara en mano. Lo titularon “Wicho, el fotógrafo del cielo”.

Tras la muerte de Luis, los reporteros de Monclova evitaron, debido a la inseguridad, hacer coberturas de noche o en zonas de giros negros. Ni siquiera acompañados. Dejaron además de trabajar en Nuevo León y Tamaulipas.

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