Chihuahua

JESÚS ADRIÁN RODRÍGUEZ SAMANIEGO

Chihuahua, 1975-2016
Asesinado con arma de fuego.
Ningún detenido.

Por: *

Sobre la muerte de Jesús Adrián Rodríguez Samaniego circulan tres versiones. Una es de un ex compañero del periodista que pide omitir su nombre: “Su crimen pudo haber sido para liquidar un asunto personal, y a la vez enviar un mensaje a los demás reporteros”.

Otro de sus colegas, que también solicita el anonimato, asegura que Adrián formaba parte de un grupo de periodistas que ocasionalmente se dedica al narcomenudeo. “Desde hace tiempo andaba en malos pasos y se metía en negocios de ese tipo”.

La última versión, de un reportero que tampoco quiere revelar su nombre, involucra a las autoridades: “Tuvo un problema con la justicia y en la Fiscalía General (del Estado) le hicieron firmar un trato para que entregara a varios cabecillas del grupo Gente Nueva, perteneciente al cártel de Sinaloa. Un día antes de que lo mataran detuvieron a uno de los pesados. Pero a Adrián no lo protegieron, y el sábado, muy temprano, fueron por él”.

Desde hace años, el periodismo padece en Chihuahua una crisis no sólo económica sino de credibilidad. Si, desde las redes sociales, durante el gobierno de César Duarte se calificaba a los medios de “vendidos” porque no decían la verdad, ahora con el gobernador Javier Corral cuando la dicen es, según esas mismas voces, porque no les dan “chayote”.

Adrián fue asesinado el 10 de diciembre de 2016, a las siete y cuarto de la mañana, cuando se dirigía a Antena Radio 102.5 FM, de Grupo Radio Divertida Multimedia, para participar en el programa sabatino “Mesa de reporteros”.

Lo atacaron al salir de su casa en la colonia Santa Rosa, al volante de su Tsuru verde, vestido con el chaleco café de la empresa. Recibió cinco disparos de un arma calibre .45.

Ocupado en escribir en su celular mientras se calentaba el motor del auto, Adrián nunca se enteró de dónde le llegó la muerte, relata una de sus ex parejas, que prefiere omitir su nombre. “El fiscal me dijo que Adrián estaba escribiendo cuando le dispararon. Una de las balas le entró por la oreja izquierda y le salió por la cara. Murió al instante, nunca supo qué pasó”. En la cartera traía una oración de San Benito y una estampita de San Judas.

Adrián, nacido el 3 de junio de 1975, era el mayor de tres hermanos. La familia se disolvió cuando el padre abandonó el hogar y les dio muchos hermanos más. El periodista siguió el ejemplo paterno, pues tuvo diez hijos con diferentes mujeres, algunos incluso de la misma edad y muy pocos con su apellido.

Apasionado del futbol y de las luchas, en su círculo familiar era conocido como Mayco, y en el medio periodístico como el Cadáver, porque “estaba en los huesos y siempre, aunque hiciera mucho frío, traía manga corta”, cuenta el periodista César Luis Ibarra.

Su jefa de información en Antena Radio, Angélica Delgado, lo recuerda como un apasionado de su trabajo: “No he visto a nadie más entregado. Se le pedían cinco notas y a veces nos llegaba con 15 o más. Era muy bueno con el micrófono; cuando te platicaba la nota te atrapaba, aunque a la hora de escribir se quedaba corto. Pero siempre estaba en la jugada, era muy observador”.

Antes de dedicarse al periodismo, fue promotor de salchichonería en el Grupo Bafar, también se lanzó como candidato a regidor en 2001, en la planilla del candidato a la Alcaldía de Chihuahua por el Partido Alianza Social, Luis Ramón Ambia Medina.

Sin suerte en el terreno político, optó por el periodismo de manera empírica. Inició su carrera en 2006 en El Heraldo de Chihuahua, donde cubría la fuente policiaca. Más tarde trabajó en medios digitales como Omnia y La Opción, y en la emisora Nueva Era Radio, hasta llegar en abril de 2016 a los micrófonos de Grupo Radio Divertida.

En la estación cubría las fuentes del congreso y del gobierno del estado; nunca comentó que hubiera recibido algún tipo de amenaza. Según su compañero de trabajo, Andrés López, era siempre servicial, risueño, prudente y respetuoso. “Era también solidario, comprometido, profesional y objetivo, fiel a su vocación periodística”.

Ibarra, en el artículo “Mataron a un reportero”, recuerda que también tenía debilidades: “Me tocó verlo llegar oliendo a manzanita podrida, todavía con el cuete prendido. Me tocó escuchar sus excusas, sus mentiras para justificarse. Verlo temblar de miedo tras

un enfrentamiento verbal con un subdelegado de la PGR, y verlo también llegar muy

contento, feliz, por haber logrado ayudar a alguien en un momento de apuro ejerciendo el periodismo social”.

Desde la Fiscalía estatal, el vocero Eduardo Esparza, se limita a afirmar que el caso está resuelto, pero no cerrado, sin aclarar si han identificado a los agresores —se analizaron videos de varios negocios en busca de indicios— o girado alguna orden de aprehensión. “El homicidio del compañero Adrián Rodríguez no ocurrió por su labor periodística, sino por otras causas, pero no podemos revelarlas. Se sabe que el arma con la que lo mataron fue utilizada en otros cinco casos; la investigación sigue”.

A pesar de lo expuesto por el vocero, la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra de la Libertad de Expresión (FEADLE) mantiene abierta la carpeta de investigación FED/SDHPDSC/UNAI-CHIH/0000400/2016 por el asesinato de Adrián.

Fernanda, una de las hijas del periodista, fue quien puso el dedo en la llaga en una publicación de Facebook: “Espero que (su asesinato) no quede impune como en otros casos. ¿Dónde quedan la libertad de prensa y los derechos humanos? ¿Dónde está la justicia para mi papá y para todos los reporteros asesinados?”.

La muerte de Adrián generó en el gremio periodístico angustia e incertidumbre. Si bien no hubo un cambio drástico en la forma de reportear, durante las semanas siguientes, sobre todo en la fuente policiaca, se tomaron más precauciones al realizar las coberturas.

 

*La autora pidió no firmar su texto.

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