Nuevo León

GAMALIEL LÓPEZ CANDANOSA

Monterrey, 1970-2007

Desaparecido.
Ningún detenido.

Por: MELVA FRUTOS

La versión que cuentan del asesinato de Gamaliel López Candanosa es como una película de horror. Un jefe policiaco aseguró que al reportero de TV Azteca Noreste lo mataron porque dio mal un pitazo, y eso provocó que varios miembros del Cártel del Golfo fueran detenidos.

Primero lo habrían citado a una supuesta fiesta a la que acudió, junto con el camarógrafo Gerardo Paredes Pérez, después de hacer una transmisión en vivo desde el Hospital Universitario de  Monterrey sobre el nacimiento de unas siamesas.

Allí lo esperaban sus verdugos. “A Gerardo le dieron un tiro y a Gama lo torturaron durante horas. Le quitaron la piel y le echaron ácido hasta que murió. Luego los enterraron en una bodega con todo y el vehículo del canal”, relata un ex funcionario de la policía que pidió omitir su nombre.

El día en que se les vio por última vez fue el 10 de mayo de 2007. Desde entonces, nadie habla de lo que pasó. Lo único que circulan son rumores. Nunca apareció tampoco el auto en el que viajaban: un Chevy color blanco, modelo 2006.

Todos lo llamaban Gama. Era de tez morena, alto y delgado; usaba bigote estilo chevron y se distinguía por estar siempre sonriente, de buen humor, además de ser un devoto de la Iglesia cristiana.

El periodista regiomontano Agustín Serna lo conoció cuando era gerente de noticias en TV Azteca y Gama llegó a pedir trabajo. En ese tiempo conducía en las noches un taxi que pertenecía a su hermano Misael.

Gama nunca había trabajado en un medio de comunicación, tampoco contaba con estudios de periodismo, pero a fuerza de insistir le dieron una oportunidad. Ingresó a la televisora en 1996, donde laboró primero como camarógrafo y después como reportero.

Acabó por convertirse en el “todólogo” del canal. Además de hacer coberturas de política, temas sociales, espectáculos y deportes, tenía un personaje, “Super Gama”, que vestido de superhéroe y haciendo mofa, reportaba baches y luminarias apagadas en la zona metropolitana.

Con el paso del tiempo, los reporteros de la fuente policiaca se percataron de cómo Gama llegaba siempre antes que ellos al lugar de los hechos, incluso cuando aún no sucedían, subraya uno de varios periodistas entrevistados que pidieron no revelar su identidad.

Un reportero de nota roja asegura que Gama adoptó un comportamiento ostentoso. Recuerda que se presentaba en el lugar donde se reunían los compañeros de la fuente con comida para todos.

“Muchos empezamos a irnos cuando él llegaba, no queríamos problemas ni volvernos cómplices aceptando invitaciones”, afirma otro reportero.

Los periodistas comenzaron a recibir llamadas de miembros de organizaciones delictivas, que los amenazaban y les daban indicaciones sobre qué publicar y qué no. Sospechaban que Gamaliel les había dado sus números. Dejaron de confiar en él.

Otra versión sobre el asesinato del periodista afirma que estaba investigando un caso de trata de mujeres que involucraba al hermano del entonces gobernador, el priista Natividad González Parás, y quisieron callarlo.

En el informe “Desaparecidos” del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), elaborado en 2008, un periodista local asegura que, antes de su desaparición, Gama actuó como mensajero de los Zetas, indicando a los reporteros qué hechos debían o no ser cubiertos.

El procurador estatal Luis Carlos Treviño Berchelmann afirmó, en noviembre de 2007, que Gamaliel colaboraba con la delincuencia organizada. Se refirió también a las consecuencias fatales que acarreaba hacer compromisos con estos grupos.

Días después, el funcionario difundió un comunicado en el que ofrecía disculpas y negaba que existieran pruebas que vincularan al periodista con organizaciones criminales.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitió en noviembre de 2008 la recomendación 59/2008, en la que pedía a González Parás instruir al procurador a que agotara las líneas de investigación sobre el caso, integrado en la averiguación previa 35/2007-I-1.

El organismo estableció que el agente del Ministerio Público asignado al caso no indagó en los datos aportados por dos testigos, quienes aseguraron que Gama había recibido amenazas, y que el auto en el que viajaba con Gerardo había sido visto circulando el 11 de mayo, un día después de su desaparición.

La CNDH también pudo constatar que, durante varios meses, la Procuraduría General de Justicia, hoy Fiscalía, suspendió la investigación del caso.

Serna descarta las versiones que vinculan a Gama con la delincuencia organizada, ya que siempre llevó una vida sencilla. “Dijeron que andaba mal, pero nunca se le conoció un buen carro ni buena ropa. Siempre lo vimos igual, ni con más ni con menos; nunca llevó una doble vida”.

La esposa de Gama, Elisama Hernández, lo conoció cuando eran adolescentes; tuvieron dos hijos. Sostiene que era un hombre recto y comprometido con su trabajo; de lo contrario, no habría pasado años de limitaciones económicas y luchas legales por una pensión.

“Si hubiera estado involucrado (con delincuentes), tuviéramos nuestra casa pagada, de perdida también carro, dinero. Vivíamos de su sueldo íntegro por quincena”.

Cuenta que TV Azteca se negó a dar una pensión a las familias de los periodistas. A Gama lo tenía registrado con un sueldo de mil pesos al mes, y tras el fallo de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje para que reciba una pensión por orfandad y viudez, la empresa se ha amparado para no cumplir con el pago.

En la Fiscalía local dejaron de investigar, y en la federal no han logrado avances. Elisama asegura que el expediente sigue abierto. Lo sabe porque se ha involucrado en el proceso.

“Ya son 10 años que no se ha dado un seguimiento. Ha sido muy desgastante; yo no le doy carpetazo, pero la verdad, se lo dejo a Dios, porque yo soy insuficiente para eso”.

Hace dos años, recuerda Elisama, se publicó que habían detenido a Eleazar Medina Rojas, El Chelelo, jefe de plaza del Cártel del Golfo en Nuevo León y Nuevo Laredo, a quien miembros de la televisora señalaron como responsable de la desaparición de su esposo. Viajó a la Ciudad de México, pero en la PGR desmintieron el arresto.

Comparte

Subir