Oaxaca

FILADELFO SÁNCHEZ SARMIENTO

Motozintla, 1970-Miahuatlán de Porfirio Díaz, 2015
Asesinado con arma de fuego.
Dos sentenciados.

Por: CITLALLI LÓPEZ VELÁZQUEZ

Estaba seguro. La muerte lo miraba de cerca. El 2 de julio de 2015, el reloj marcaba casi las 9:30 horas cuando cinco balazos lo dejaron tendido a unos pasos de la estación de radio comunitaria La Favorita 103.3 FM. Minutos antes había conducido su noticiero matutino.

“Ayer le cumplieron la sentencia que desde hace más de un año le habían hecho. Ayer fue asesinado en Miahuatlán de Porfirio Díaz el periodista y locutor Filadelfo Sánchez Sarmiento”, escribió su amigo, el columnista Horacio Corro, en el portal de noticias Libertad Oaxaca.

“En varias ocasiones di a conocer las amenazas que recibían algunos periodistas de Miahuatlán”, denunció. “Entre ellas estaban las dirigidas telefónicamente al compañero Filadelfo. A pesar de las denuncias que hice, nunca prosperaron, solo quedaron registradas para cuando se concretaran. Ayer fue el día; Filadelfo llegó a su fin de una manera violenta”.

Filadelfo, segundo de siete hermanos, nació en Motozintla, Chiapas, el 6 de febrero de 1970. Cursó la educación básica en Huixtla y en 1989 viajó a la capital oaxaqueña para estudiar Derecho en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. Su paso por la abogacía fue efímero.

El primer contacto que tuvo con un medio de comunicación fue como operador de cabina. Por invitación de Manuel Siordia, reconocido conductor de noticieros en la capital del estado, Filadelfo fue enviado a la XEOU en Huajuapan de León, donde trabajó cerca de cinco años como presentador de programas musicales, y dos más como conductor de noticieros.

Eventualmente colaboraba en el periódico Tiempo, donde también laboraba su hermano Misael Sánchez, quien en 2007 fue víctima de un atentado cuando llegaba a su domicilio en el municipio de Etla. El periodista recibió un disparo en el rostro que le atravesó la mejilla. Sobrevivió al ataque y continúa ejerciendo.

Cuando Filadelfo decidió crear y dirigir su propia estación de radio, lo hizo pensando en mejorar su economía, pues como conductor en la XEOU formaba parte del Sindicato de Trabajadores de la Radio y Televisión y ganaba menos de 6 mil pesos al mes.

En 2010, Filadelfo fundó La Favorita, que comenzó a operar sin permiso en Tlacolula de Matamoros con un equipo que compró a un bajo precio, relata Corro, amigo cercano del periodista.

En esa época, Filadelfo se salvó de ser encarcelado en uno de los operativos realizados por la PGR contra las radios pirata. Recibió el pitazo del proveedor del equipo y desapareció antes de ser detenido. Así, por temor a la persecución del gobierno federal a las frecuencias sin registro, decidió radicar en otro municipio.

A pesar de que Miahuatlán es conocida como zona caliente, amenazada por la delincuencia organizada y los cacicazgos, Filadelfo la consideró una “buena plaza” debido al crecimiento de la población y a la instalación en 2013 del Cefereso Número 13 en Mengolí de Morelos, a siete kilómetros de la cabecera municipal, confesó a Corro cuando le advirtió del peligro.

La Favorita, “La Voz de la Sierra Sur”, tenía constantes interrupciones en su transmisión por ser considerada pirata y debido a la falta de recursos económicos para sostenerla, refiere el periodista y exalcalde de Huajuapan, Francisco Círigo Villagómez.

Quienes conocieron a Filadelfo, padre de dos niñas, lo recuerdan como una persona tranquila, amable y divertida, pero también convencida de que vivía en constante riesgo.

“No me lo tomes a mal, pero si te sientas conmigo corres peligro”, le advirtió a una colega que lo encontró comiendo en un restaurante unos meses antes de que lo mataran.

Un mes antes de su asesinato, el 3 de junio, Filadelfo publicó en su cuenta de Facebook: “Soy un hombre congruente con lo que digo y lo que hago, hace unos momentos he recibido dos llamadas telefonicas amenazándome de muerte, hago un llamado a la paz y la reconciliación para que juntos construyamos el futuro de Miahuatlan. Hare las denuncias respectivas sobre quien resulte responsable”. Tres días después denunciaba nuevas amenazas.

En octubre de 2014, Chevedo Blas, colaborador de La Favorita, fue amagado con un cuchillo por Marco Ramírez, hermano del presidente municipal de Miahuatlán, el panista Daniel Medardo Ramírez. “Le dijo que lo iba a matar si seguía hablando mal de su hermano sin fundamentos”, declaró Corro a la organización Artículo 19 tras el asesinato del perodista.

En uno de sus señalamientos contra el edil, Filadelfo lo acusó de desvío de recursos públicos. Fue uno de los periodistas que denunció en mayo de 2015 el incumplimiento de un proyecto para hacer una cancha deportiva y una pista de atletismo, al que fueron destinados 3 millones 142 mil pesos y nunca se construyó.

En una de sus últimas coberturas, Filadelfo condenó la portación de armas de uso exclusivo del Ejército por la escolta del candidato a diputado federal por el PRI, Óscar Valencia. Al político lo custodiaban seis personas con rifles de asalto R-15.

La Unidad Especializada de Atención a Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (UEADCLE) aseguró que el locutor no denunció las amenazas. Hasta la fecha, esta instancia, dependiente de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca, ha descartado que el asesinato de Filadelfo se deba a su trabajo periodístico.

La investigación “diligente” ordenada por el gobernador Gabino Cué derivó en la detención, el 12 de mayo de 2016, de Felipe Fabián Reyes, la Tortolita, y Guzmán Eugenio Reyes Juárez, el Kalusha, recluidos el primero en el penal de Miahuatlán, y el segundo en el de Santa María Ixcotel por el delito de homicidio.

El Kalusha contaba con antecedentes penales por portación de arma de fuego y posesión de drogas, mientras que la Tortolita arrastraba un homicidio más. En enero de 2017, se dictó una sentencia que ampara a Fabián Reyes contra el auto de formal prisión y se ordenó la reposición del procedimiento.

Hasta mayo de 2018, el proceso se encontraba en la etapa de instrucción, pendiente de la aportación de pruebas de la defensa. “No tenemos ninguna certeza de que (el asesinato) haya sido motivado por su trabajo periodístico”, insistió el extitular de la UEADCLE, Jorge Alberto Flores Sánchez, sobre el asesinato.

En ninguno de los casos de diez periodistas asesinados entre octubre de 2006 y abril de 2018 en Oaxaca la UEADCLE estableció como móvil su labor informativa.

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