Tabasco

ALEJANDRO ZENÓN FONSECA ESTRADA

Villahermosa, 1975-2008

Asesinado con arma de fuego.
Cuatro detenidos.

Por: FRANCISCA ALAMILLA OCAÑA

“¡Estás entrando a un sitio de contagio!”, advertía Alejandro Zenón Fonseca Estrada al iniciar su programa El Padrino Fonseca: “¡Chécate la rola que te voy a poner! ¡Súbele a tu radio!”.

Con sus radioescuchas de EXA FM en Tabasco compartía pensamientos religiosos y mensajes motivacionales. Era un espacio de música, reflexión y cotorreo.

Nadie negaba su habilidad para entretener a gente de todas las edades, pero eran mujeres quienes más pedían su consejo. El Padrino les ofrecía incluso, para remediar sus problemas, una supuesta pomada que llevaba su nombre.

Nació el 23 de mayo de 1975 y murió también un día 23, pero de septiembre de 2008. Licenciado en administración de empresas, Alejandro era un joven emprendedor al que le gustaba apadrinar proyectos, de ahí su apodo como locutor, cuenta Ramón, su hermano mayor.

Inició su programa en 2001 en Radio Tabasco, y luego continuó en EXA FM, donde a lo largo de cinco años se hizo un lugar en la preferencia de los tabasqueños. Padres y niños participaban en las diferentes actividades y concursos que organizaba desde la radio.

Ramón visualizó el potencial del proyecto radiofónico y se convirtió en su representante para la inclusión de comerciales y patrocinios en horario estelar, pese a ser un programa matutino.

Estaba destinado a ser uno de los grandes de la locución, afirma su amigo Javier Espinosa. Tras su asesinato a los 33 años de edad, considera que Alejandro legó a las nuevas generaciones su jovialidad, sus sueños, y el ánimo de perseguir sus objetivos hasta alcanzarlos.

“¡No al secuestro, a la impunidad, a las mentiras!”, “El secuestrador vive hasta que el ciudadano quiere”, “Gobernador Químico Granier: Estamos con usted. Viva Tabasco”, se leía en las mantas que, identificadas con su logotipo, el locutor colocó en varios cruceros de Villahermosa, acompañado de sus colaboradores, como parte de una campaña contra los secuestros y para alentar a los ciudadanos a denunciar delitos.

Era perfeccionista, por eso se encargó personalmente de colgar las lonas. Isidro Montejo, entonces director del periódico policiaco El Criollo, pasó a su lado cuando estaba en la batea de una camioneta. “¡Bájate de ahí, Padrino! ¿Qué estás haciendo?”, le preguntó. Orgulloso, Alejandro le contestó que no se movería, mientras lo saludaba efusivamente. Fue la última vez que Montejo lo vio con vida.

Según la Procuraduría General de Justicia del Estado de Tabasco, fue Patricia Pizaña Alvarado, de 18 años, una informante del grupo de Los Zetas, quien al ver a Alejandro en plena tarea, le avisó a su jefe, Ricardo López Ortiz, el Pitufo, que estaban colocando lo que consideró mantas contrarias a su organización.

Cerca de las nueve de la noche, el Padrino Fonseca acababa de colgar en la esquina de las avenidas Paseo Tabasco y Adolfo Ruiz Cortines su último mensaje cuando una camioneta se acercó. Sus ocupantes le pidieron que se bajara pero no hizo caso. Hubo un intento de secuestro y fue entonces cuando le dispararon; una bala le perforó el abdomen. En el lugar se encontró el cargador de un fusil AR-15.

Alejandro llegó con vida al Hospital Ángeles. El chofer que lo trasladó no quiso revelar qué le dijo durante el trayecto. Falleció al día siguiente.

Las muestras de cariño de sus seguidores mitigaron un poco el dolor, afirmó su madre, Argelia Estrada. El asesinato de Alejandro fue noticia internacional y su nombre fue incluido en el Memorial del Newseum de Washington. Su familia acostumbraba hacer en cada aniversario un llamado a la ciudadanía para recordarlo.

“Pueden ocurrir muchas cosas buenas, siempre y cuando aprendamos a vivir con nuestros seres queridos que ya no están físicamente con nosotros, cuando aprendamos a vivir espiritualmente con ellos”, reflexionaba el locutor en su programa.

Por su asesinato se inició la averiguación previa VHSA-ADF-B-5/2008 en contra de: Ricardo López Ortiz por secuestro en grado de tentativa y homicidio calificado; Leonardo Sandoval Estrada y José Jiménez Ramírez por ayuda en la comisión de los delitos, y Norberto Jiménez Martínez, el Peje, por instigación a cometer un delito. Los cuatro fueron también acusados, junto con Patricia Pizaña Alvarado, de asociación delictuosa agravada.

El 25 de noviembre de 2008, la averiguación previa fue radicada en el Juzgado Segundo Penal del Centro, en Tabasco. El 5 de diciembre se dictaron órdenes de aprehensión en contra de los acusados, excepto en el caso de Jiménez Ramírez, a quien se liberó, por falta de elementos para procesarlo, en el juicio de amparo 1497/2014-III.

Las órdenes de aprehensión contra López Ortiz, Sandoval Estrada y Pizaña Alvarado no se han cumplido porque se encuentran recluidos en el Penal de Alta Seguridad de Nayarit, mientras que Jiménez Martínez fue encarcelado en el Cefereso número 3 de Matamoros.

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