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¿Qué nos proponemos?

 

Autor: Adolfo Valtiera / Protesta de las Reporteras en Guardia frente a Palacio Nacional la mañana del 25 de octubre de 2018, a un mes de la salida del presidente Enrique Peña Nieto

 

Este proyecto reunirá los perfiles de 188 casos de periodistas, comunicadores, fotoperiodistas y trabajadores de medios de comunicación víctimas de asesinato y desaparición desde 2000 a mayo de 2019. Los casos surgen del cruce de cuatro bases de datos de organismos no gubernamentales que documentan la violencia contra el gremio: la agencia feminista Comunicación eInformación de la Mujer (CIMAC), Artículo 19, Reporteros sin Fronteras (RSF) y el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés).

Nosotras, además, integramos casos no reconocidos por estas organizaciones o que van más allá de ataques a la libertad de expresión, pero son representativos de las distintas violencias a las que nos enfrentamos como gremio en este país: criminal, del aparato de Estado, de género y racial. Todas estas violencias tienen un efecto expansivo que golpea nuestro ejercicio periodístico y trunca el derecho a la información de la sociedad mexicana.

Reporteras en Guardia propone una narrativa periodística crítica con el discurso oficial: no asumimos estos casos como resultado de la guerra contra el narcotráfico, un término que rechazamos. En su lugar, proponemos utilizar el de violencia organizada, creado por el periodista Sergio Rodríguez Blanco, coordinador del subsistema de periodismo de la Universidad Iberoamericana, al que define como un conglomerado complejo que involucra los intereses más oscuros del aparato de Estado, paraestatales, empresas privadas y mafias delincuenciales.

Para nosotras, se trata de 188 víctimas de la violencia organizada. No eximimos de responsabilidad al gobierno. Artículo 19 asegura que 42% de los agresores de periodistas de 2012 a 2018 fueron agentes del Estado: servidores públicos, cuerpos policiacos y elementos de las Fuerzas Armadas.

Evitamos usar el “narcolenguaje”: cárteles, ejecuciones, sicarios, levantones, cobro de piso, que apuntalan el discurso de la “guerra” contra mafias y grupos criminales invencibles. Privilegiamos una perspectiva de género e indígena.

No estamos investigando la causa de los crímenes pero sí señalamos su impunidad. Tampoco nos proponemos hacer un santoral. Si alguna de las víctimas tiene señalamientos en contra, los registramos, pero también buscamos la contraparte. Decidimos mostrar a las víctimas como eran, con claroscuros, sin juzgarles, ejerciendo con rigor nuestro oficio.

Penguin Random House ha sido aliada importante de este memorial, que en un comienzo se propuso como libro, pero que debido a los tiempos políticos se convirtió en un sitio web. La editorial apoyó su construcción. Matar a periodistas en México es un acto impune. Como matar a nadie. La ausencia de nuestras víctimas nos suscita dolor, indignación. Este memorial es nuestro conjuro contra su olvido.